Planifica tus Gastos Variables para evitar sorpresas desagradables

Introducción

La vida es impredecible, pero no por eso debemos dejar nuestras finanzas personales al azar. Es importante tener un plan financiero para poder enfrentar los gastos imprevistos sin poner en riesgo nuestra estabilidad económica. Uno de los mayores retos a la hora de hacer un presupuesto es incluir los gastos variables, es decir, aquellos que no son fijos y que pueden variar en función de nuestras necesidades. En este artículo vamos a hablar de la importancia de planificar nuestros gastos variables para evitar sorpresas desagradables.

¿Qué son los gastos variables?

Los gastos variables son aquellos que no se mantienen constantes a lo largo del tiempo, sino que están sujetos a cambios. Un ejemplo de gasto variable puede ser el consumo de electricidad en una casa. El importe de la factura puede variar en función de varios factores, como el clima, el número de personas que habitan en la vivienda o el uso que se dé a los electrodomésticos. Otro ejemplo puede ser la alimentación. El gasto en comida puede variar en función de nuestro nivel de actividad física, el número de comensales en casa o si tenemos invitados.

Por qué es importante planificar los gastos variables

Los gastos variables pueden tener un impacto significativo en nuestro presupuesto mensual. Si no los tenemos en cuenta al hacer nuestro plan financiero, podemos encontrarnos con sorpresas desagradables, como no llegar a fin de mes o tener que recurrir a préstamos para cubrir los imprevistos. Planificar los gastos variables nos permite anticiparnos a ellos y tener un mayor control sobre nuestras finanzas.

Cómo planificar los gastos variables

1. Identificar los gastos variables Lo primero que debemos hacer es identificar cuáles son nuestros gastos variables. Para ello, podemos revisar nuestros registros financieros de los últimos meses y analizar los patrones de gasto. Una vez que tengamos identificados cuáles son nuestros principales gastos variables, podemos seguir adelante con el proceso de planificación. 2. Fijar un presupuesto Una vez que sabemos cuáles son nuestros gastos variables, debemos fijar un presupuesto para cada uno de ellos. Este presupuesto debe ser realista y ajustado a nuestras necesidades. Por ejemplo, si sabemos que gastamos una media de 300 euros al mes en alimentación, podemos fijar un presupuesto de 350 euros, para tener un margen de maniobra en caso de tener un mes con mayor consumo. 3. Registrar los gastos El siguiente paso es registrar los gastos variables. Es importante anotar en alguna herramienta de registro (una hoja de cálculo o una aplicación móvil) todos los gastos que hagamos, para poder llevar un seguimiento y compararlos con el presupuesto que hemos fijado. De esta forma, podremos hacer ajustes en el presupuesto si vemos que estamos sobrepasando los límites. 4. Ajustar el presupuesto El presupuesto no es una herramienta fija y puede ser ajustado en función de nuestras necesidades y expectativas. Es importante revisar el presupuesto de forma periódica y hacer ajustes en caso de ser necesario. Si vemos que estamos sobrepasando los límites, podemos hacer ajustes en el presupuesto o en nuestros hábitos de consumo.

Conclusión

La planificación de los gastos variables es fundamental para tener un control sobre nuestras finanzas personales y evitar sorpresas desagradables. A través de la identificación de los gastos variables, la fijación de un presupuesto realista, el registro de gastos y la posibilidad de hacer ajustes, podemos conseguir una mayor estabilidad financiera y una mayor tranquilidad ante los imprevistos. En resumen, si queremos tener una economía personal saludable, es fundamental que sepamos diferenciar entre gastos fijos y gastos variables. Planificar los gastos variables nos permitirá estar preparados para cualquier imprevisto y conseguir una mayor estabilidad en nuestras finanzas. Recuerda que la clave está en la planificación y en la conciencia sobre nuestros hábitos de consumo.